Víctimas de comercializadores y políticas públicas que los dejaban en desventaja, los campesinos mexicanos no consiguen disfrutar de los beneficios de su trabajo. El consumidor final, el segundo más afectado con el incremento de precios hasta en 200 por ciento. Las principales acaparadoras: Maseca, Minsa, SuKarne, Lala, Alpura, Sigma, El Alazan, Herdez, La Costeña. Entre los transportistas hay apellidos como Labastida y Bours, señalan productores

CAMPO

Campo mexicano, atrapado entre el coyotaje agrícola y el transportista

Fecha: 08-06-2020
Periodista: ÉRIKA RAMÍREZ
Fuente: El ECONOMISTA

Los campesinos mexicanos son víctimas de las grandes empresas comercializadoras de sus productos y de las transportistas de la administración de Carlos Salinas de Gortari a la fecha. El neoliberalismo que propició el abandono del agro repercute en el consumidor final, pues es el segundo más afectado al pagar hasta el 200 por ciento más el precio del producto adquirido, sean frutas, verduras, cárnicos, lácteos o granos.

Y es que desde que el campesino levanta su cosecha hasta que llega al último comprador hay, en promedio, de tres a siete intermediarios que van incrementando los precios del alimento: acopiadores, transportistas, almacenadores, centrales de abasto y tiendas minoristas, entre ellos.

Francisco Chew Plascencia, líder del Movimiento Social por la Tierra (MST), explica que la producción de alimentos en México recae en pequeños productores campesinos, en un 70 por ciento, se trata de ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios. “Sin embargo, en la cadena productiva son los monopolios los que acaparan la mayor parte de la producción, se ubican en la transportación y comercialización, y son quienes se quedan con buena parte del valor dependiendo el producto”.

Un producto, ejemplifica el líder del MST, como el jitomate o el aguacate o pasan por entre cuatro y hasta 10 intermediarios, dependiendo el destino y si van a exportarse; pero básicamente son: el acopiador regional, la empacadora y/o central de abastos, el mayorista y la tienda minorista.

Ejemplo del incremento de los precios en alimentos del consumo diario en la dieta del mexicano son las cifras reportadas en las Estadísticas del mercado mundial, mercado nacional, comercio internacional e infografías de cadenas agrícolas, de Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA), que dan cuenta que el precio más bajo se compró al productor de jitomate rojo en Nayarit, a 6.24 pesos por kilo; mientras que el más alto se localizó en San Luis Potosí, con 11.73 pesos. En tanto que el precio al consumidor más bajo se ubicó en Tepic, Nayarit, por 22.12 pesos y el más alto en Tijuana, Baja California en 37.68 pesos.

La cebolla tuvo un precio al productor más bajo Puebla, por 4.31 por kilo y el más alto en Sonora, con 14.70 pesos. Este mismo producto al consumidor el precio más bajo se detectó en Aguascalientes, con 21.56 pesos y el más alto en La Paz, Baja California Sur, en 30.18 pesos.

Los márgenes de comercialización de frijol pinto, a enero de 2020, fueron: precio al productor más bajo en Jalisco, en 9.62 por kilo; el más alto en Zacatecas, por 16.09 pesos. Al consumidor: el más alto en La Paz, Baja California Sur, en 30.48 pesos; el más bajo se detectó en Morelia, Michoacán, en 20 pesos.

En tanto que el chile serrano, según los datos de FIRA, el precio más alto al productor se localizó en San Luis Potosí, en 11.86 pesos por kilogramo; el más bajo se situó en Sonora, con 7.38 pesos. Mientras, el precio al consumidor más alto se ubicó en Puebla, con 44.42 pesos por kilo y el más bajo se detectó Toluca, Estado de México, en 18.83 pesos.

Entre las principales corporaciones acaparadoras, identifica el líder campesino, se encuentran las agrupadas en el Consejo Nacional Agropecuario, tales como: Maseca, Minsa, SuKarne, Lala, Alpura, Sigma, El Alazan, Herdez, La Costeña, etcétera.

En tanto, Chew Plascencia también ve a los encargados de la transportación de alimentos como otros de los que lucran con los productos, pues si no se venden o no los colocan en el traslado, las cosechas pueden echarse a perder.

Estas empresas aprovechan cualquier tipo de crisis para incrementar el costo de sus operaciones, lo que vulnera cada vez más a los campesinos, comenta Antonio Medrano, secretario técnico del Frente Auténtico del Campo (FAC).

Información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) precisa que en el país hay 65 centrales de abasto, las mismas que funcionan como uno más de los intermediarios. También existen 25 mercados mayoristas.

Las corporaciones multinacionales forman parte de esta estructura, donde culmina la cadena de valor. En este estrato se ubican las empresas: Wall-Mart México, con sus diferentes modelos de empresa, como Bodega Aurrera, tiendas de descuento, Sam´s Club, y Vips. También Organización Soriana, Grupo Comercial Chedraui, Controladora Comercial Mexicana y Costco de México, documenta la investigación El impacto de las corporaciones multinacionales en los sistemas alimentarios (producción, distribución y venta): el caso de México, elaborado por Oxfam México y El Barzón.

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